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jueves, 10 de junio de 2010

Orgenes de los Illuminati

La Orden de los Iluminados de Baviera fue fundada en la noche del 30 de abril al 1 de mayo de 1776 (víspera de la famosa noche de Walpurgis), en un bosque cerca de Ingolstadt (Baviera), al sur de Alemania, donde un pequeño grupo de hombres establecieron y juraron cumplir los propósitos de la sociedad. Entre las personas que se encontraban esa noche solo se sabe la identidad de tres: Adam Weishaupt, Max Merz y Anton von Massenhausen. El hecho de que no se sepa quiénes estuvieron presentes esa noche ha sido el causante de especulaciones con respecto al número de personas que crearon a la orden, algunas dicen que fueron solo cuatro y otros argumentan que trece.
Tras la fundación, Adam Weishaupt (quien se proclamó a sí mismo con el nombre simbólico de
Spartacus) atrajo a sus primeros adeptos; un estudiante de Múnich llamado
Franz Xavier von Zwack y un barón protestante de Hannover llamado Adolph von Knigge (Frater Philón), quien ya estaba iniciado en la masonería
y que posteriormente desarrolló el Rito de Los Iluminados de Baviera, junto a Weishaupt a quien introdujo dentro de la logia de Munich: Teodoro del Buen Consejo.
Gracias a las habilidades de Von Knigge, los Illuminati rápidamente se extendieron por Alemania, Austria, Hungría, Suiza, Francia, Italia y otros puntos de Europa, afiliando a personalidades de la talla de
Herder (Damasus), Goethe (Abaris), Cagliostro, el Conde de Mirabeau (Leónidas) y el legendario alquimista Conde de Saint Germain, entre otros. Algunos nobles como los duques de Saxe-Weimar y el de Saxe-Gotha, los príncipes Ferdinando de Brunswick y Karl de Hesse, el conde de Stolberg y el barón de Karl Theodor von Dalberg
, también figuraron dentro de la iniciación iluminada.
Animado por su éxito al lograr reclutar un gran número de pensadores, filósofos, artistas, políticos, banqueros, analistas, etc, Adam Weishaupt tomó la determinación de afiliarse a la masonería por medio de Von Knigge, y ordenó la infiltración y el dominio de la misma.
El 16 de julio de
1782, en una reunión de la masonería continental que tuvo lugar en el convento de Wilhelmsbad, los Illuminati intentaron unificar y controlar bajo su autoridad todas las ramas de la masonería. Aunque ya habían logrado infiltrarse en las logias de toda Europa, la Gran Logia de Inglaterra, el Gran Oriente de Francia
y los iluminados teósofos de Swedenborg decidieron no apoyar los planes de Weishaupt, momento en que se percataron de las intenciones de este grupo y el conflicto entre sus principios y los de la Masonería, por lo que en ese momento se decidió por parte de la Institución Masónica mantener una oposición directa contra los illuminati.
Debido al fracaso de este movimiento, Von Knigge renunció pensando que ya no tenía sentido seguir con los planes y se retiró a
Bremen donde pasó sus últimos años. Mientras tanto Weishaupt recibía las ofensivas de los masones de Inglaterra y de los martinistas a quienes denunció en sus escritos, argumentando que La Gran Logia de Londres se creó a sí misma en 1717 por clérigos protestantes que no estaban iniciados en la masonería, es decir, que fue fundada por profanos sin constancias ni documentos válidos.

jueves, 27 de mayo de 2010

Dos Principales Corrientes

La regularidad es un concepto tan importante como debatido en el seno de la Francmasonería. En base a él, las Obediencias masónicas establecen acuerdos de mutuo reconocimiento y relación entre ellas. En general, se habla de Masonería regular para referirse a la que se atiene a una serie de reglas tradicionales. Sin embargo, existe discrepancia sobre cuáles de estas normas son las realmente importantes y cuáles no, lo que da lugar a la división de la Masonería mundial en dos corrientes principales, a las que se puede añadir un cierto número logias y de pequeñas obediencias no adscritas a ninguna de las dos.
Las condiciones aceptadas por las dos corrientes principales para reconocer la regularidad de una Obediencia masónica son:
Que posea una legitimidad de origen; esto es, que su constitución haya sido auspiciada por alguna otra organización masónica regular. En este sentido, suele considerarse que la regularidad inicial emana de la antigua
Gran Logia de Londres y Westminster.
El respeto a los valores y principios capitales establecidos en los documentos fundacionales, en concreto las llamadas
Constituciones de Anderson, publicadas en 1723.
Para Mayor Información:

jueves, 29 de abril de 2010

Paramasoneria


La Orden DeMolay es una sociedad paramasónica juvenil para hombres de 13 a 21 años, hijos, hermanos o sobrinos de masones adultos. Fundada en Estados Unidos en enero de 1919 por el pastor evangélico y masón Frank S. Land. Tiene capítulos en Canadá, Brasil, Bolivia, Australia, México, Panamá, Japón, Italia, Filipinas y Paraguay. Las actividades que se practican en la orden DeMolay son viajes, excursiones, fiestas, deportes. Un DeMolay está comprometido a respetar y cumplir las Siete virtudes: amor filial, reverencia por las cosas sagradas, cortesía, compañerismo, fidelidad, pureza y patriotismo.

A esta parte masculina le siguió la Orden Internacional del Arcoiris para Muchachas (International Order of the Rainbow for Girls) que es para mujeres adolescentes de entre 12 y 21 años. Fundada en 1922 por el reverendo Mark Sexson como una opción paramasónica enfocada a chicas, similar a la Orden de Demolay y a la Orden de la Estrella Oriental (para mujeres esposas e hijas adultas de masones). Se basa en los siguientes valores -cada uno asociado a un color-:

Amor (rojo); Espiritualidad y militancia en la religión de su preferencia (naranja); Naturaleza (amarillo); Inmortalidad (verde); Fidelidad (azul); Patriotismo (indigo) y servicio (violeta).
Está activa en los siguientes países: Aruba, Australia, Bolivia, Brasil, Canadá, Filipinas, Guam, Cuba, Francia, Alemania, Italia, Japón, Panamá, Paraguay y Vietnam.

Gran Arquitecto del Universo


El Gran Arquitecto del Universo, expresado habitualmente con el acrónimo G.·.A.·.D.·.U.·., es un símbolo tradicional en masonería cuyo contenido, interpretación y relevancia varían según la corriente masónica de que se trate.
Para la corriente que generalmente se denomina regular, el GADU representa al Ser Supremo, un principio masónico cuya creencia e invocación en la práctica del rito son imprescindibles. Para la corriente que suele denominarse liberal o adogmática, establecer la condición de la creencia en un Ser Supremo supone limitar la libertad de conciencia de sus miembros, por lo que ni la creencia en el GADU ni su invocación son preceptivas.
Los masones, como individuos, son en todo caso libres de darle el contenido que mejor se ajuste a sus creencias. Como todos los símbolos, proporciona un marco, pero su interpretación concreta corresponde a cada cual.
Muchos francmasones consideran que el símbolo GADU es igual al Dios creador que determina a su voluntad los planes de la existencia. Para otros muchos simboliza la idea de un Principio Creador que está en el origen del Universo, cuya naturaleza es indefinible. Hay por último masones que, prescindiendo de cualquier enfoque trascendente, identifican al GADU con la sublimación del ideal masónico o que lo interpretan desde una perspectiva panteísta o naturalista.Añadir imagen

jueves, 15 de abril de 2010

Principios de la Francmasoneria


Una de las leyendas más importantes de la Francmasonería atribuye a Hiram Abif, mítico arquitecto del Templo de Salomón en Jerusalén, la fundación de la orden masónica. Algunos textos retrotraen el origen de la masonería a épocas de aún mayor antigüedad, llegando a considerar como fundadores a distintas figuras bíblicas como Tubalcaín, Moisés, Noé o el mismísimo Adán. Más realistas, pero todavía en el ámbito de lo mítico o de lo pseudohistórico, diversos autores han atribuido este origen a los constructores de las pirámides en el antiguo Egipto, a los Collegia Fabrorum romanos, a la orden de los Templarios, la de los Rosacruces o a los humanistas del Renacimiento.

Es comúnmente aceptado que la Francmasonería moderna procede de los gremios de constructores medievales de castillos y catedrales, que evolucionaron hacia comunidades de tipo especulativo e intelectual, conservando parte de sus antiguos ritos y símbolos. Este proceso, que pudo iniciarse en distintos momentos y lugares, culminó a principios del siglo XVIII.

Los chupadores o albañiles medievales, denominados masones, disponían de lugares de reunión y cobijo, denominados logias, situados normalmente en las inmediaciones de las obras. Era común a los gremios profesionales de la época el dotarse de reglamentos y normas de conducta de régimen interior. Solían también seguir un modelo ritualizado para dar a sus miembros acceso a ciertos conocimientos o al ejercicio de determinadas funciones. Los masones destacaron especialmente en estos aspectos.